Tres formas de decir lo mismo: operamos con método. Lo que no se mide, no se entrega; nadie se lastima por producir un m³ más; y el banco que explotamos hoy queda documentado y en regla.
La calidad de un agregado no se promete: se mide, lote por lote, y se documenta. Así trabajamos desde 1979.
Un banco de materiales trabaja con explosivos, maquinaria pesada y camiones cargados. Por eso la seguridad no es un cartel en la caseta: es la regla número uno de la operación.
No vamos a contarte que triturar piedra es una actividad verde. Vamos a contarte cómo se hace responsablemente: con permisos, con manejo de impactos y con un plan para el día en que el banco se agote.
Nuestros bancos operan con manifestación de impacto ambiental (MIA) y los permisos federales, estatales y municipales que exige la actividad extractiva [EDITAR: números de resolutivo MIA y permisos vigentes de El Jaguar y El Orgullo].
Riego de caminos internos y patios para control de polvos, mantenimiento de equipos para reducir emisiones y uso racional del agua en la operación [EDITAR: medidas específicas y fuente de agua].
Un banco agotado no se abandona: se conforma, se estabiliza y se entrega conforme al programa de restauración comprometido en la MIA [EDITAR: plan de restauración vigente y casos concluidos].
Contratamos en la región y la gente se queda: nuestra rotación es mínima y buena parte del equipo creció con la empresa. En una industria de personal golondrino, eso también es sustentabilidad.
Si compras para una constructora tier-1, un fondo o gobierno, tu proveedor de agregados también pasa por auditoría. Con nosotros ese trámite es corto: la documentación existe y se entrega a solicitud.